¿Mucha rutina poca estrategia? ¡Te falta delegar!

Si piensas que los demás no hacen las cosas como tú, si tienes poco tiempo para concentrarte en la estrategia y te pierdes en las tareas de rutina. Entonces… ¡no delegas!

Uno de los retos más desafiantes para quienes manejan equipos de trabajo es lograr que las cosas se hagan. Delegar es una habilidad de los mejores líderes, va más allá de asignar actividades y supervisarlas, implica impulsar a cada individuo, permitiendo que explote al máximo sus talentos y que supere sus áreas de oportunidad.

Sin embargo, muchos administradores de personal tienen problemas para delegar. “Si no lo hago yo no sale bien” o “Tengo que estar detrás de la gente para que se hagan las cosas” son expresiones comunes de personas que no han logrado delegar con eficacia.

La causa puede ser la necesidad de control o un perfeccionismo excesivo, que puede volverse muy negativo para la dinámica de trabajo. Sin darse cuenta, quienes lideran grupos de trabajo pierden dos oportunidades al no delegar con eficacia: la oportunidad dededicarse a tareas más estratégicas y la de impulsar a su personal para obtener el máximo de productividad.

Aquí algunas ideas erróneas sobre delegar:

Mi equipo no puede hacerse cargo
Entrenar a la gente toma mucho tiempo
No lo hacen bien
Prefiero tener el control
A la gente no le gusta la responsabilidad
La gente ya tiene mucho trabajo
Si fallan la responsabilidad es mía

Si estas frases te suenan familiares, reflexiona si realmente es justificado que tengas esas ideas sobre tu personal. Estas recomendaciones pueden ayudarte a replantear la posibilidad de delegar proyectos a tu personal y obtener buenos resultados.

Elige la tarea y persona correctas

Utiliza tu tiempo para desarrollar estrategias realmente valiosas para el negocio y deja que tu equipo se encargue de las tareas de rutina. No se trata de pasar el trabajo que no te gusta, sino de concentrar tu tiempo en las actividades de alto valor.

Asegúrate de que cada tarea la asignas a la persona correcta: aquella que cuenta con los conocimientos, habilidades o iniciativa para concretarla. Se vale que la tarea sea retadora y ponga a prueba a la persona, siempre y cuando tenga los elementos para realizarla.

Explica por qué delegas y qué esperas de la gente

Las actividades que asignes deben estar fuera de las responsabilidades naturales del puesto de una persona, por ello son desafiantes. Al asignar un nuevo proyecto a una persona es importante explicar por qué la seleccionaste, qué cualidades crees que le permitirán realizarlo con éxito y qué habilidades crees que desarrollará al hacerlo.

Permite a las personas trabajar a su manera

Establece estándares de calidad y fechas límite para la entrega de un proyecto, pero ten claro que las personas tienen estilos diferentes al tuyo. También considera que si es la primera vez que una persona asume una tarea puede llevarle más tiempo del que te toma a ti, sin embargo, después de lograr la meta, lo hará cada vez mejor y más rápido.

Delega responsabilidades no solo tareas

Permite que la gente asuma responsabilidades y se comprometa con el resultado. Es una manera real de poner a prueba la capacidad de tu personal y desarrollarlo.

Brinda instrucciones claras

Indica con claridad qué tiene que hacerse, cuál es el objetivo y tiempos de entrega establecidos. Apoya a tu personal entregando un listado de puntos clave que debe considerar para realizar la tarea como se espera; información que no debe faltar, procedimientos de alta importancia, gente que debe involucrarse, límite de presupuesto,etc.

Capacita a tu equipo

El tiempo que te tome capacitar a tu personal lo recuperarás con creces, y en muchas ocasiones también ahorrarás recursos. Muéstrales cómo se hace y pídeles que lo hagan ellos solos, supervisa y corrige, resuelve dudas. Ve más allá e invierte en capacitación externa. No hay duda, recuperarás cada centavo.

Dale seguimiento, pero deja de controlar

Si te cuesta soltar un proyecto, establecer fechas de revisión puede ayudarte a supervisarlo sin asfixiar a tu personal. Quizá una breve sesión de 30 minutos a la semana es suficiente para corroborar que tu equipo está avanzando y resolver sus dudas

Reconoce públicamente

El reconocimiento es motivación pura y que no cuesta. Es una excelente manera de premiar a la gente por su esfuerzo e incentivarla a tomar más responsabilidades y superar las expectativas.